“En la Argentina, el 17 de octubre iba a transformar el panorama nacional y marcar el comienzo de una era que aún no ha llegado al ocaso. Una clase social entera se sacudiría el manto que la había hecho invisible hasta entonces (…).” (Page, 1999).
Es 17 de octubre de 1945. Juan Domingo Perón lleva ocho días preso, desplazado del gobierno militar del que era vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. Está convencido de que su carrera política terminó y piensa en retirarse a la vida privada. Lo que no sabe es que, a esa hora, miles de personas ya están en camino hacia el centro de Buenos Aires para pedir su libertad.
Para entender esa multitud hay que mirar dos años atrás. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón había impulsado medidas que cambiaron la vida cotidiana de muchos trabajadores: aguinaldo, vacaciones pagas, indemnizaciones por despido, estatutos para distintos oficios y una política de diálogo con los sindicatos que hasta entonces habían sido ignorados por el Estado.
Ese crecimiento de su figura inquietó a sectores del Ejército, a buena parte de la oposición política y a las entidades empresarias. El 9 de octubre, presionado por esos sectores, Perón renunció a sus cargos y fue detenido. Quienes lo sacaron de escena creían haber resuelto el problema.
La MARCHA
La mañana del 17, los trabajadores de los cordones industriales del Gran Buenos Aires, como los de Berisso, Avellaneda y Quilmes, empezaron a cruzar puentes y a caminar por las avenidas hacia Plaza de Mayo. Muchos llegaron a pie, con ropa de trabajo, en columnas que iban engrosándose en el camino. El historiador Ezequiel Adamovsky resume la dimensión de lo ocurrido: “No los movilizó ni Perón, ni el gobierno, ni la CGT, ni ninguno de los partidos y agrupaciones políticas existentes. Ese día la multitud actuó por cuenta propia y cambió la Historia.” (Adamovsky, 2019).
Al caer la tarde, la Plaza estaba llena. Mientras tanto, en el gobierno había negociaciones y tensión: Perón, que había sido trasladado al Hospital Militar, fue sacado de allí para hablar con las autoridades. Finalmente, pasada la noche, apareció en el balcón de la Casa Rosada y le habló a la multitud: “(…) desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la patria.” (Perón, 1945)
«Ese 17 de octubre, una parte de la sociedad que había estado fuera del relato público entró en él por la puerta grande, y la política argentina no volvió a ser la misma».
MARTÍN BELLOTI. 17 DE OCTUBRE DE 1945
De esa jornada quedaron imágenes que se volvieron símbolos. La primera es la de las columnas de obreros que avanzaban desde los barrios industriales: hombres y mujeres con ropa de trabajo, muchos recién salidos de fábricas y frigoríficos, que cruzaban la ciudad a pie y se iban sumando a otras columnas en el camino. La segunda es la de los pies descalzos refrescándose en las fuentes de la Plaza. Para unos era la postal del cansancio y la alegría de un día largo; para otros, una falta de respeto hacia un espacio que sentían propio de otra clase social.
La tercera imagen está en las palabras. Voces de la oposición y buena parte de la prensa hablaron de “aluvión” para describir lo que pasaba en las calles. El término remite a una inundación desordenada y dice mucho sobre cómo se miró a esa multitud: no como ciudadanos con un reclamo, sino como una masa que irrumpía donde no le correspondía. Los propios manifestantes respondieron apropiándose de los insultos. El caso más conocido es el de “descamisados”, que pasó de agravio a motivo de orgullo. Un capítulo aparte merecen estos manifestantes que, lejos de sentirse menos por su origen popular y trabajador, fueron abrazados por Eva Duarte de Perón para que se hicieran cargo de su deber, que era el de ser el corazón y la fuerza de la patria.

Esos dos relatos, el del pueblo que por fin se hace presente y el de la invasión sobre el centro de la ciudad, ya anticipaban la disputa por el sentido de esa fecha. Es la misma división que se profundizaría en los años siguientes y que explica por qué el 17 de octubre, más de ocho décadas después, sigue siendo un día que se celebra y se discute con la misma intensidad.
¿ESPONTANEIDAD U ORGANIZACIÓN?
Uno de los grandes debates de la historiografía es cuánto hubo de espontáneo en el 17. Adamovsky (2019) enfatiza la iniciativa de la propia multitud. Otros autores, como Juan Carlos Torre (2023), han señalado el papel que tuvieron los dirigentes sindicales y las redes gremiales en el proceso de movilización. Probablemente ambas cosas estuvieron presentes: la decisión de miles de personas de salir a la calle y una trama previa de organización que hizo posible que esa decisión se tradujera en una marcha.
«Desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores».
JUAN DOMINGO PERÓN. 17 de OCTUBRE DE 1945
EL NACIMIENTO DE UN MITO
Con el paso de los años, el 17 de octubre se convirtió en el acto fundacional del peronismo y pasó a celebrarse como el «Día de la Lealtad». Pero la fecha también partió aguas. Como señala Page, “la sociedad argentina, siempre susceptible a padecer divisiones, encontraría una nueva dicotomía derivada de la actitud individual hacia Juan Domingo Perón.” (Page, 1999). La Plaza de Mayo quedó asociada para siempre a ese día. El sociólogo Ricardo Sidicaro habla de las multitudes en la Plaza como un “ritual celebratorio” con un valor simbólico extraordinario, una forma de mostrar la presencia de la voluntad popular (Sidicaro, 2011). Y, años más tarde, la propia Plaza sería escenario de disputas internas del movimiento, lo que muestra que el espacio cambió de función con el tiempo.
Algo más de ocho décadas después, el 17 de octubre sigue siendo una fecha que se recuerda, se discute y se disputa. Más allá de cómo se la interprete, hay un hecho difícil de discutir: ese día una parte de la sociedad que había estado fuera del relato público entró en él por la puerta grande, y la política argentina no volvió a ser la misma.
LIBROS
-Adamovsky, E. (2019). Historia de la clase media argentina. Crítica. Page, J. (1999).
-Perón: una biografía. Grijalbo. Perón, J. D. (1945, 17 de octubre)
–Discurso de Juan Domingo Perón.
-Sidicaro, R. (2011). Los tres peronismos: Estado y poder económico, 1946-55, 1973-76, 1989-99. Siglo Veintiuno Editores.
-Torre, J. C. (2023). El 17 de octubre de 1945. Ariel





