Mientras familias argentas clasemedieras visten a sus hijos, hijas en Halloween. y las puertas de las escuelas privadas se abrieron mostrando globos de colores naranja y negro, con nenes y nenas disfrazados para la ocasión. En precisos momentos que personas van a misa y se asumen cristianas, catolica apostólica romana festejan una fiesta celta y pagana del 2000 a.c, que recaló en norteamerica a través de la inmigración de irlandeses y escoceses. La misma tiene que ver con el encuentro de los vivos y los muertos, mientras pasa todo eso y más escribimos esta columna.
La década del 30 en Estados Unidos fue conflictiva en términos sociales, tras la brutal caída de Wall Street en 1929; y la malaria social (desempleo, caída del consumo, inflación en Europa, pobreza), los 31 de Octubre y 1 de noviembre los festejos de aquella fiesta Celta, en norteamérica,tuvieron más que ver con desmanes de pandillas juveniles, que de calabazas y dulces. Las «travesuras» y el pedido de dulces y caramelos que realizaban como ritual niños y niñas, desde 1890, se convirtieron en extorsiones, plata a cambio de no romper vidrieras, o ventanas en la propiedad privada
El descontrol sacude a Chicago
Chicago se situó como uno de los epicentros de los disturbios, según cuenta el Chicago Tribune, en la noche del 1 de noviembre de 1933, las centrales telefónicas de la policía colapsaron tras recibir miles de llamadas de emergencia por los destrozos provocados por bandas de adolescentes.
Las crónicas de la época detallan que los jóvenes no se limitaban a bromas menores, como volcar contenedores de basura o pintar vidrieras con jabón, también provocaban que descarriaran tranvías en funcionamiento, que colocaran troncos y piedras de gran tamaño sobre las vías del tren.También atacaron postes de alumbrados público dejando sin luces, y desinflaban ruedas de automóviles de manzanas completas.
La violencia de estos episodios se repitió con fuerza al año siguiente. El 1 de noviembre de 1934, el mismo periódico reportó que, durante la clausura de la Exposición Mundial A Century of Progress, miles de jóvenes tomaron el control total de las calles y concesiones. Saquearon cualquier objeto movible para llevárselo como «souvenir» y desencadenaron disturbios multitudinarios que obligaron a desplegar a las fuerzas de reserva de la policía.
De la protesta a la «Devil’s Night»: La crisis del vandalismO
En la ciudad de Detroit, el vandalismo alcanzó niveles altos y crónicos que la víspera de Halloween pasó a ser rebautizada localmente como la Devil’s Night (Noche del Diablo).
Las ediciones del Detroit Free Press de noviembre de 1933 y 1936 registraron incendios intencionales en depósitos, graneros abandonados y vehículos. Uno de los titulares más emblemáticos del periodo dio cuenta de la detención de varios jóvenes por atacar comercios con tomates e incitar a patotas violentas a generar desmanes. La cobertura reflejaba la ambivalencia de una comunidad atrapada entre el espanto por la destrucción y la tolerancia condescendiente hacia lo que muchos aún consideraban «bromas tradicionales».
Paralelamente, periódicos de Michigan documentaron el surgimiento de una verdadera modalidad extorsiva: niños y adolescentes organizados en bandas comenzaron a «pedir peaje» a los comerciantes locales bajo la amenaza explícita de destrozar sus vidrieras si no pagaban.
Nueva York y el alcalde La Guardia: Control policial y «juegos seguros»
NUEVO YORK: EL ALCALDE Y LA GUARDIA DE CONTROL
En la metrópoli neoyorquina, las intervenciones policiales y la preocupación institucional cobraron un matiz político y de gestión pública. Las ediciones de cada 1° de noviembre en The New York Times, apoyadas en informes de la Jefatura de Policía entre 1930 y 1938, detallaban elevadas cifras de detenciones nocturnas e intervenciones de bomberos para sofocar incendios provocados por la quema sistemática de basura en las esquinas de Harlem, Brooklyn y el Lower East Side.
Entre 1936 y 1940, el diario neoyorquino documentó los constantes esfuerzos del alcalde Fiorello La Guardia por contener el problema. Ante las cuantiosas pérdidas económicas denunciadas por los comerciantes a causa de las roturas de vidriera. De esta manera la administración municipal intentó institucionalizar la fecha promoviendo programas de «juegos seguros y organizados», buscando transformar una noche de delincuencia juvenil en una festividad comunitaria pacífica.





