Después de la victoria de Quilmes por 2-1 frente a San Martín de Tucumán que le permitió al Cervecero asegurar su permanencia en la Primera Nacional, hubo un hecho que opacó la victoria. Vanina Andreetta, subsecretaria de Deportes Amateur de la institución, fue agredida por varias mujeres.
Las mismas identificadas como integrantes de la barra del club cuando se encontraba en su automóvil. la dirigente relató los dramáticos momentos que vivió: “Me agarraron entre varias pibas y me tiraron al piso”, expresó al describir la agresión física de la que fue víctima. Además, apuntó directamente contra los responsables y exigió respuestas institucionales: “Hago responsable a la barra de esto. Estas cosas no pueden seguir pasando. Alguien se tiene que hacer cargo”.

-La golpiza de un grupo de mujeres de la barra a Andreetta, así quedó uno de sus ojos.
La postura inStitucional: el comunicado del Departamento de Género y Diversidad
Ante la gravedad de la denuncia, el Departamento de Género y Diversidad del Quilmes A. C difundió un contundente comunicado bajo la consiga: “¡Hay cosas que no pueden pasar!”.
Desde el área remarcaron que este tipo de hechos no constituyen casos aislados, sino que reflejan una problemática estructural que afecta tanto a las hinchas en los baños del estadio como a las mujeres que ocupan espacios de representación y decisión. «En nuestro club, la violencia contra las mujeres no puede tener lugar. No podemos naturalizar ni permitir que siga sucediendo”.
El texto oficial enfatizó la urgencia de transformar las condiciones actuales para que las socias, dirigentas e hinchas puedan vivir el fútbol sin miedo:
La defensa de los espacios: «La cancha también es nuestra. El club también es nuestro. No vamos a aceptar que la violencia nos expulse de los espacios que habitamos, construimos y defendemos todos los días», expresó el comunicado de la dirigencia femenina del club.
En cuanto al reclamo de seguridad e igualdad, dijo El área institucional exigió que el respeto deje de ser una simple consigna para convertirse en una práctica cotidiana, cerrando con una fuerte sentencia que sintetiza el espíritu del reclamo: “Porque sin mujeres libres de violencia, no hay igualdad. Y sin igualdad, no hay club para todas y todos”.
¿Por qué es fundamental no tolerar la agresión a las mujeres en el fútbol?
La agresión sufrida por Vanina Andreetta y los reiterados episodios denunciados por las fanáticas visibilizan una deuda pendiente en el ámbito deportivo y social, en cuanto a la violencia de género.
Garantizar espacios seguros no es solo una cuestión reglamentaria, sino un requisito indispensable para la democracia interna de los clubes. Tolerar la intimidación o la agresión física hacia dirigentas e hinchas perpetúa el patriarcado. También estructuras de poder violentas que expulsan a las mujeres de los ámbitos de participación.
La visibilización de estos casos por parte de la institución busca marcar un límite definitivo para que la cancha vuelva a ser un lugar seguro para todos y todas





