Netflix anunció este miércoles una nueva y masiva ronda de despidos que afectará al 6% de su plantilla global, equivalente a unos 1.000 puestos de trabajo. Se trata del recorte más importante que implementa el gigante del streaming desde el año 2022, en medio de un escenario de desaceleración del crecimiento y menor interacción de los usuarios con la plataforma.
La decisión, adelantada por medios estadounidenses como The Wall Street Journal y CNBC a partir de una comunicación interna, se da a conocer a tan solo una semana de que la multinacional con sede en California presente su próximo balance financiero, programado para el 20 de octubre.
El argumento de la cúpula: priorizar recursos y disciplina
En un memorando enviado a los empleados durante la mañana, los codirectores ejecutivos de la compañía, Ted Sarandos y Greg Peters, justificaron el ajuste bajo la necesidad de reordenar las prioridades operativas de la firma.
“Nuestra misión —entretener al mundo— es ambiciosa, y cumplirla exige que seamos disciplinados sobre dónde priorizamos a nuestra gente y nuestros recursos”, señalaron los directivos en la comunicación interna.
Pese al drástico recorte de personal —que impactará con mayor fuerza en los departamentos de producto, tecnología, asuntos legales y recursos humanos—, la plana mayor de Netflix intentó llevar tranquilidad al mercado al asegurar que el negocio “sigue fuerte” y encadenado al cumplimiento de las previsiones financieras anuales. Asimismo, remarcaron que mantendrán las inversiones agresivas en áreas consideradas de alto impacto.
Caída en bolsa y un contexto de ajuste en el sector tecnológico
Hacia finales de 2025, la compañía contaba con aproximadamente 16.000 empleados a tiempo completo. Si bien la plataforma de streaming logra sostener una de las tasas de bajas de clientes más bajas de toda la industria (apenas por encima del 2% en los Estados Unidos), la presión de los mercados se refleja con fuerza en la cotización: sus acciones acumulan una caída superior al 40% en los últimos doce meses.
Con este movimiento, Netflix se suma a la tendencia generalizada de las grandes corporaciones tecnológicas y de entretenimiento —como Disney y Amazon—, que en los últimos años han optado por adelgazar sus estructuras para ajustarse a un nuevo contexto macroeconómico.





